Translate

15 de septiembre de 2015

Es agotador esperar a una tormenta que no llega nunca;
al diluvio que te arrastre de una vez y te sumerja en lo más hondo de la sal de tus pestañas;
a la bocanada de viento que te susurre al oído y te pida,
una última vez,
el honor de concederle el baile de gala.

Es tedioso el tacto de la garra que se aferra y te corroe el corazón desde las entrañas
y hace de tu pecho un reloj de hojalata que pasa y se balancea
con el "ding" de cada toque de guitarra.

La añoranza, la falta de risa, la nostalgia de una vida que aún queda y se resiste
a aparecer gloriosa después de la tormenta.
La niebla, el miedo a perderlo todo,
a borrar el caos de tu casita de paja.

A ordenar las ruinas restantes del huracán que arrasa y te come,
y se come,
cada resquicio de razón que te acompaña.

Las dudas, los inconvenientes, los "qué es" y "por qué pasa".
El ser un globo que se aferra al último suspiro de aire que le completa y
que en su ausencia,
renace en forma de goma vieja y falta de esperanza.

El no saber y querer abarcarlo todo,
el "no puedo"
y los "¡yo puedo!"
que apuñalan en cuanto se les da la espalda.

El sueño que aprieta, el mundo que baja;
el cielo que oscurece y baña a la luna en plata.
El fuego que se extingue, el calor que se apaga,
y las cenizas que manchan la sangre de todos esos que las abrazan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario